Contracturas Cervicales

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La contractura de las cervicales es una contracción incontrolable y persistente de un músculo o grupo muscular del cuello. La contractura comprime los pequeños vasos que aportan sangre al músculo, dificultando así su flujo de sangre, lo que favorece aún más la contractura. Esto se traduce en dolor en la zona afectada, reducción de la amplitud articular y limitación funcional que afecta a los movimientos de la cabeza y de los hombros, volviéndose dolorosos e incómodos.

La contractura provoca dolor en el músculo y el dolor aumenta la contractura. Se crea un círculo vicioso responsable de la larga duración de los síntomas.

Existen varios músculos alrededor del cuello. Muchos comienzan en la base del cráneo, lo que justifica el dolor de cabeza (cefalea) que suele acompañar al propio dolor cervical. El músculo que con mayor frecuencia se ve afectado por la contractura es el trapecio. Este es un músculo grande que abarca desde la base del cráneo, cuello, hacia el hombro, junto a la escápula y llega hasta la mitad de la espalda. Toda esa amplia zona es susceptible de doler.

El aumento de tensión en esa musculatura provoca la alteración secundaria de la curvatura normal de la columna cervical; pierde su lordosis normal y se hace más recta (rectificación cervical). Ello explica los síntomas de mareos, vértigos, náuseas. 

La causa de este tipo de mareo es la compresión de la arteria vertebral que se encarga de llevar la sangre al oído interno y al cerebelo. Esto suele ocurrir debido a contracturas de los músculos cervicales o el bloqueo de las vértebras C1 y C2.

La musculatura contracturada puede comprimir algunos nervios que salen de la columna cervical hacia los brazos y manos. no es raro por tanto percibir sensaciones extrañas (parestesias) en las manos, como hormigueos, calambres, adormecimiento… 

Cuando la contractura desaparece también lo hacen todos esos síntomas, y eso puede tardar varias semanas.

¿Cuáles con sus causas?

En general suele deberse a malas posturas mantenidas o a esfuerzos repetidos.

Las contracturas cervicales pueden ser provocadas por varios factores que influyen negativamente en la musculatura del cuello, dentro de los cuales queremos destacar las malas posturas adoptadas durante el uso de dispositivos electrónicos como el ordenador o los dispositivos móviles , ya que, generalmente al usarlos se suele mantener una postura de cabeza adelantada y fija de la cabeza durante periodos prolongados, lo que aumenta el trabajo de los músculos posteriores de cuello, que tratan de estabilizar y mantener la posición demandada.

Otra causa frecuente es el latigazo cervical típico después de un accidente de tráfico (alcance trasero). Nuestro cerebro manda una orden a la musculatura del cuello para bloquear el movimiento en previsión de un segundo impacto.

La contractura cervical puede ser también un síntoma de otras patologías como la artrosis, las hernias o las protrusiones discales, reumatismos, etc 

¿Cuáles son sus síntomas?

Se ha reportado que el 66% de los adultos presentar algún tipo de dolor cervical en algún momento de su vida y de este porcentaje el 80% se presenta debido a lesiones óseas o musculares.

Los músculos cervicales se tornan rígidos y generalmente obligan a mantener una posición fija para evitar el dolor (postura antiálgica). En el caso de las contracturas cervicales los pacientes suelen estar con el cuello estirado hacia adelante y a veces ligeramente flexionado y girado hacia un lado. Resulta difícil y doloroso mover la cabeza y habitualmente se necesita mover el tronco para poder mirar lo que hay alrededor. Además se produce dolor a la palpación de la musculatura cervical y está dura. El dolor puede localizarse en cualquier punto del músculo o en toda su extensión.

Si bien estos síntomas son los más destacables, pueden existir otras molestias, ya que teniendo en cuenta todas las conexiones anatómicas que se encuentran en la columna cervical, no es de extrañar que se presenten otras alteraciones. Siendo así, las alteraciones producto de una contractura cervical son

  • Mareo cervicogénico: la contracción sostenida del músculo contracturado puede reducir el riego sanguíneo hacia el cerebro, además que puede alterar las funciones del plexo simpático y del sistema sensoriomotor ubicado en la columna cervical, todo esto consecuentemente afecta la función del equilibrio y la coordinación.
  • Cefalea tensional: la musculatura contracturada puede afectar el equilibrio de los músculos cervicales ocasionando dolor.
  • Zumbidos en los oídos: producto de la compresión a los nervios suboccipitales.
  • Hormigueos en brazos, manos y dedos: producto de la compresión a los nervios que irrigan los miembros superiores. 

¿Cuáles son las causas de la Contractura cervical?

Generalmente suele aparecer cuando se fuerza o se sobrepasa la extensibilidad, fuerza y flexibilidad de una o varias fibras de los músculos cervicales. Sin embargo, esto puede darse por diversas situaciones, que en conjunto o de manera individual puede causar una contracción involuntaria y sostenida en algún músculo cervical. Dentro de las causas asociadas podemos destacar las siguientes:

  • Constante tensión producto de estrés emocional.
  • Inmovilidad prolongada del cuello.
  • Postura incorrecta de la espalda alta mantenida durante mucho tiempo.
  • Posturas inadecuadas adoptadas al dormir.
  • Disminución de la elasticidad asociada al envejecimiento.
  • Traumatismos o impactos a la región cervical.
  • Deportes que estresen la musculatura del tren superior.
  • Trastornos del sistema nervioso (parálisis cerebral espástica o accidente cerebrovascular).
  • Daños o compresión nerviosa.

Diagnostico

La principal herramienta del diagnóstico es la exploración clínica con la palpación de la musculatura cervical afectada y valorando una serie de elementos que ayudan a confirmar el diagnóstico y que pude incluir alguno de los siguientes en función de la sintomatología referida.

  • Valoración postural.
  • Palpación de los puntos dolorosos.
  • Medición de la amplitud del movimiento activo y pasivo del cuello.
  • Medición de la fuerza muscular de los movimientos cervicales.
  • Valoración de las funciones sensitivas y neurológicas, mediante pruebas de provocación que permiten descartar la presencia de otras afecciones:
    • Prueba de la arteria vertebral (Test de Klein): permite descartar una compresión de la arteria vertebral.
    • Test de Jackson: permite evidenciar una radiculopatía cervical como hernias discales.
    • Prueba de Adson: permite evidenciar el síndrome del opérculo torácico
    • Maniobra de Valsalva: permite evaluar el disco intervertebral.
    • Test de Spurling: permite evidenciar la presencia de un pinzamiento de un nervio.

En ocasiones como estudio complementario se suele realizar unas radiografías cervicales, y solo en caso de que el diagnóstico no este claro y haya sospecha de otra posible causa responsable de la contractura de los trapecios se podría realizar estudios de TAC o Resonancia.

Tratamiento

La primera fase consiste en:

  • reposo relativo
  • calor local seco (manta eléctrica)
  • anti-inflamatorios varios días
  • analgésicos (disminuir el dolor mejora la contractura)
  • relajantes musculares (disminuir la contractura mejora el dolor).

También se pueden realizar duchas con agua a la mayor presión y temperatura que tolere, todos los días al levantarse, sobre región de cuello y hombros durante 10-15 minutos seguido de movimientos de flexoextensión y lateralización del cuello durante otros 10-15 minutos

Como medidas de higiene postural se recomienda sentarse en sillas con respaldo vertical y evitar levantar pesos.

También es útil la aplicación de calor local seco, mediante la colocación de una almohadilla eléctrica, si se precisa a lo largo del día por dolor.

Una vez que se ha aliviado el dolor inicial de los primeros días es recomendable iniciar en programa de rehabilitación (fisioterapia) para mejorar el flujo sanguíneo de los músculos afectados. Esta es realmente la base del tratamiento, pero hay que saber que es un proceso lento que puede durar varias semanas. Es normal, por tanto, encontrar poca mejoría al principio.

Dentro de las herramientas y técnicas fisioterapéuticas enfocadas en eliminar esta afección destacamos:

  • Masaje descontracturante, fomenta el riego sanguíneo y aumenta la temperatura, lo que disminuye la tensión y además brinda analgesia.
  • Estiramientos cervicales para normalizar el tono muscular alterado y reducir el dolor.
  • Fibrólisis diacutánea eliminan las adherencias que desmejoran la contracción muscular y ocasiona dolor.
  • Punción seca, la estimulación mecánica realizada con la introducción de aguja puede desencadenar la relajación de la musculatura afectada.
  • Electroanalgesia mediante el uso de TENS.
  • Ejercicios de fortalecimiento de la región alta de la espalda.
  • Gimnasia postural o Reprogramación postural global, si la postura es el factor causante con medidas de entrenamiento e higiene postural constante puede programarse una buena postura.
  • Crioterapia o termoterapia, la elección de una de ellas va a depender del estadio (agudo o crónico) en el que se encuentre esta disfunción.

Pronóstico de la Contractura cervical. ¿Cuánto tarda en curarse?

Generalmente, una lesión muscular de este tipo puede durar algunos días, si se toman las medidas fisioterapéuticas necesarias para normalizar la contracción muscular alterada. Si no es tratado adecuadamente el dolor, las molestias y las limitaciones pueden durar varias semanas.

Es necesario destacar que, aunque se consiga normalizar la contractibilidad del músculo afectado, serán necesarios adoptar ciertos cambios de por vida, evitando los hábitos que ocasionaron en un principio la formación de la contractura muscular.

Prevención de la Contractura cervical

Prevenir su aparición es posible manteniendo la movilidad y la flexibilidad de la columna cervical, para ello será necesario adoptar ciertas medidas en el estilo de vida, tales como:

  • Actividad física con regularidad.
  • Un cambio de la postura en su lugar de trabajo.
  • Realizar movilizaciones periódicas del cuello con el fin de relajar los músculos cervicales.
  • Mantener una dieta balanceada con una hidratación adecuada.
  • Evitar las cargas sobre los hombros y el cuello.
  • Mejorar la actitud postural al realizar actividades deportivas.
  • Realizar estiramientos cervicales de manera constante.
  • Si su trabajo le obliga a mantener una posición sedente, realice pausas activas cada dos horas.
  • Evitar las situaciones estresantes que desmejoran la salud.
  • Fortalecer los músculos cervicales mediante ejercicios de bajo impacto.
  • Mejorar la postura al dormir.
  • Ejercicios como el yoga, pilates o tai chi pueden ser muy beneficiosos para hacer un mantenimiento correcto de la musculatura cervical.
  • Un entrenador personal puede ayudarnos a corregir posturas, tanto en el trabajo como en el deporte.

EJERCICIOS DE CERVICALES

Estos ejercicios van destinados a los dolores cervicales debidos a contracturas musculares, malas posturas y similares. Antes de realizarlos, debemos tener en cuenta lo siguiente:

  • Deben realizarse despacio y sin forzar
  • Debemos evitar los movimientos o ejercicios dolorosos
  • A ser posible, calentar la zona antes, utilizando una manta eléctrica, bolsa de agua caliente o bolsa de semillas calentada al microondas
  • En las fases de agudización (más dolor o dolor muy intenso), no realizarlos sin previa consulta a su Médico de Atención Primaria
  • Iniciar los ejercicios realizando unas 5 repeticiones de cada ejercicio, aumentandolos de forma progresiva hasta alcanzar 15-20 repeticiones de cada ejercicio
  • Los ejercicios, salvo el último, se realizarán estando sentado en una silla con respaldo y dejando las manos apoyadas sobre los muslos. No hacerlos de pie, ya que corremos el riesgo de marearnos.

1) Giros laterales (Fig 1): Se gira la cabeza lentamente hacia un lado (A), manteniendo la postura máxima 5 segundos. Volvemos lentamente a la posición inicial y giramos la cabeza hacia el otro lado (B), manteniendo otros 5 segundos. Volver a la posición inicial.

2) Flexión lateral (Fig 2): Se inclina la cabeza hacia un lado, como si quisiéramos tocar el hombro con la oreja, mantenemos la postura 5 segundos y volvemos lentamente a la posición inicial. Luego repetimos el mismo proceso hacia el otro lado. Volver a la posición inicial, descansar unos segundos y repetir.

3) Flexo-extensión (Fig 3): Se inclina la cabeza hacia atrás (como si quisiéramos mirar al techo (A)), mantenemos 5 segundos y posteriormente volvemos a la posición inicial. Seguimos con flexión de la cabeza (como para llevar la barbilla al pecho (B)), mantener 5 segundos y volver a la posición inicial. Descansar unos segundos y repetir.

4) Hombros (Fig 4): Desde la misma posición de base, se suben los hombros todo lo que se pueda (A), mantener 5 segundos, bajar todo lo que se pueda (B), mantener otros 5 segundos. Volver a la posición de reposo, descansar unos segundos y repetir.

5) Mariposa (Fig 5): Tumbado en la cama con las manos detrás de la cabeza (Fig. 5A), se dejan caer los brazos para intentar tocar la cama con los codos (Fig. 5B).

 

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Dr. Revenga Giertych

Traumatólogo

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